Estilo MOYOGI

Estilo MOYOGI (Vertical informal):

Tal vez se trate del estilo más popular en la actualidad debido, sobre todo, al hecho de que resulta mucho más fácil encontrar material apto para este que para otros estilos. En realidad la mayoría de las plantas que consideramos adecuadas para su uso en bonsái se podrían modelar con forma vertical informal.

Los bonsáis modelados en estilo moyogi representarían a aquellos ejemplares que habiéndose desarrollado en unas condiciones bastante favorables, han sufrido ciertos avatares a lo largo de su vida que les han hecho adquirir curvas y sinuosidades.

Como su propio nombre en castellano indica se trata de otro estilo vertical, como el Erecto o vertical formal. Sin embargo, a diferencia de él, permite una cierta flexibilidad en el acatamiento de las normas, pudiendo introducir algunas variaciones que puedan resultar de interés para la mejora general del ejemplar. De todos modos, la distribución de las ramas suele seguir un patrón muy parecido al del estilo Chokan.

Algunas de las características que definen este estilo son las siguientes:

1ª) El tronco ha de ser poderoso en su arranque para ir disminuyendo gradualmente su diámetro conforme nos acercamos al ápice. El conseguir una buena conicidad continúa siendo muy importante.

2ª) El tronco ha de describir algunas sinuosidades o curvas a lo largo de su recorrido. Según éstas sean más o menos pronunciadas se puede hablar de Moyogi o de Usu-moyogi. Esta última denominación se le da a aquellos árboles cuyas curvas son muy suaves. También se conoce como Vertical informal de curvas suaves.

3ª) La distribución de las ramas a lo largo del tronco ha de seguir el mismo patrón que en el caso del Vertical formal, es decir, se han de distribuir las ramas en tríadas de forma que tengamos una a un lado, otra al lado contrario, otra detrás y así sucesivamente hasta la parte alta del tronco (último cuarto), en donde ya deberemos de dejar alguna rama al frente. De todos modos esta disposición no es necesario que sea tan rígida como en el Chocan, pudiendo realizarse algunas pequeñas alteraciones.

4ª) Idealmente la ramificación debería de tener un movimiento que sintonizara con el del tronco. De este modo le daremos más o menos curvas y haremos estas más o menos pronunciadas siguiendo el mismo patrón del tronco.

5ª) Las ramas han de arrancar del exterior de las curvas del tronco, nunca del interior de las mismas. Este aspecto es muy importante desde el punto de vista horticultural, ya que las ramas que crecen de zonas interiores reciben menos luz y terminan por morir. Además viene a reflejar lo que sucedería en la naturaleza, donde las ramas más vigorosas suelen ser las que reciben mayor cantidad de luz solar y que normalmente son las situadas en el exterior de las curvas. Esto suele provocar la paulatina y lenta degeneración de otras ramas que crecen a partir de zonas menos favorables, con lo que suelen terminar por secarse.

6ª) En este estilo el árbol puede tener las curvas que queramos pero lo que sí es importante es que el ápice retorne a la proyección vertical de la base. Es decir, tanto el ápice como la base han de poder ser unidos al trazar una línea perpendicular al suelo. Este detalle es de suma importancia ya que le confiere estabilidad al conjunto. De todos modos se suele aceptar una ligera desviación, de modo que la proyección del ápice sobre el suelo, pueda caer ligeramente desviada del nebari. Esta desviación nunca será superior a 15º.

7ª) Una vista lateral del bonsái debe de mostrar el árbol ligeramente inclinado hacia el frente. Esto se hace con el fin de reforzar la sensación de perspectiva, del mismo modo que cuando estamos contemplando en la Naturaleza un árbol muy alto desde una posición próxima a su base, nos da la sensación de que la parte superior se inclina hacia nosotros, a pesar de que el árbol pueda ser totalmente vertical.

8ª) Un nebari poderoso refuerza la imagen global del árbol, haciéndolo más majestuoso, creíble, valioso, estable etc. Debe de ser radial, a diferencia de los estilos inclinados. De todos modos las raíces que se sitúan en la zona frontal deberían de ser más cortas que las laterales y traseras. Además debemos de evitar que se dirijan directamente hacia el observador.

9ª) Las macetas que se suelen emplear para los árboles modelados en este estilo suelen ser ovaladas o bien rectangulares. Lo que suele ser muy variable es el color, la textura y la profundidad. En cuanto al color debemos de elegir uno que compagine con las tonalidades generales de alguna de las partes del árbol. En algunos caso podemos elegir el color del tiesto utilizando justo el criterio contrario, es decir, escogiendo uno que contraste vivamente con una parte del árbol que queramos resaltar (por ejemplo: follaje, frutos o flores rojas - tiesto azul).

La textura de la maceta también es relativa y dependerá de la que tenga el tronco. De este modo si el tronco es viejo, con maderas muertas, con corteza agrietada, etc., le sentará bien un recipiente sin esmaltar. Por el contrario si se trata de un tronco de corteza delicada, fina, sin demasiado carácter, joven,...lo que mejor le irá será un tiesto esmaltado. Si el ejemplar es excepcional por la textura de su tronco deberemos de inclinar nuestra elección hacia macetas hechas a mano, muy texturizadas, con relieves.

En cuanto a la profundidad de la maceta, ésta dependerá del grosor del tronco. Idealmente debería de poseer la misma profundidad que el diámetro que tenga el tronco en su base o bien un poco menos.