Los Juniperos

Los Juniperos:

Juníperos, son sin duda alguna uno de los géneros más utilizados en bonsái. Creemos que resultaría inimaginable contemplar una colección de cierta importancia sin que en ella apareciesen algunos ejemplares de este género.

Los motivos de que sean tan apreciados en bonsái son varios, en primer lugar su extraordinaria belleza, después su facilidad de cultivo, la gran flexibilidad de sus ramas e incluso, con las técnicas adecuadas, la de sus troncos. También es sumamente destacable la belleza de su madera muerta, lo cual hace que la suma de todas estas características permita a cualquier bonsaista avezado llevar su imaginación creativa hasta las cotas más altas.

Pasemos ahora a su descripción: Los juníperos pertenecen a la familia de las Cupresáceas y están formados aproximadamente por unas 60 especies, que viven en el hemisferio boreal preferentemente en terrenos áridos. Pueden ser árboles o simplemente arbustos, según las especies, son resinosos y de hojas aciculares o escuamiformes, pudiendo ser plantas monoicas o dioicas. Es decir con flores masculinas y femeninas separadas sobre el mismo pie o sobre pies distintos. El fruto es carnoso, en forma de baya y recibe los nombres de gálbulo o arcéstida.

Debido a la forma de sus hojas se dividen en dos grupos perfectamente diferenciados: los juníperos de aguja (enebros), cuyas hojas son aciculares, verticales y punzantes y los juníperos de escama (sabinas), cuyas hojas son opuestas, escuamiformes y no punzantes.

Los Juníperos en general, y en especial los de escama, se utilizan mucho en jardinería, lo cual ha dado lugar al desarrollo de numerosas cultivares, buscando diversas tonalidades de color , brillo, porte, etc., puesto que además son plantas que se adaptan muy bien a diversos tipos de suelo.

En la península Ibérica aparecen cinco especies autóctonas, aunque lógicamente en forma cultivada dispongamos de un sin fin de variedades.

Las especies que aparecen en la península Ibérica son las siguientes:

Juniperus communis (cast. Enebro):

El enebro se encuentra como arbusto o pequeño árbol. La corteza del tronco como de las ramas viejas, es de color pardo-rojizo y se desprende con facilidad. Sus hojas son aciculares rígidas y punzantes, con una franja de color claro en la franja superior. Son plantas dioicas , que producen unos frutos carnosos de color azul o negro azulado. Su floración es en primavera, pero los frutos no maduran hasta el otoño del tercer año. El enebro común es una planta de la que pueden encontrarse numerosas subespecies y variedades. Probablemente la mas importante sea el Juniperus communis alpina (nana), que es un arbusto rastrero que no supera el metro de altura y que vive en la alta montaña. Se diferencia porque sus hojas son mas cortas y estrechadas bruscamente en la punta, muy densas y curvadas hacia el ápice. De los frutos o arcéstidas de los enebros, fermentados conjuntamente con maíz, centeno y otros cereales se obtiene la ginebra.

Juníperus oxicedrus (cast. Cada):

Tiene un porte de pequeño árbol muy parecido al del enebro , con el cual puede confundirse muy fácilmente. Se diferencia porque sus hojas tienen dos líneas de color claro separadas por una línea de color verde, en lugar de una sola franja clara como ocurre en el enebro. Florece tambén en primavera y sus frutos son de color rojizo. Se encuentra en toda la zona mediterránea y cuenta con gran número de subespecies y variedades.

Juníperos phoenicea (cast. Sabina negral):

Se trata de un arbusto con una corteza fibrosa que recubre el tronco y las ramas viejas, dicha corteza es de color pardo rojizo y se agrieta longitudinalmente, desprendiéndose en tiras estrechas y alargadas. Su ramificación es muy densa. Es una planta monoica que en raras ocasiones puede aparecer como dioica. Se encuentra en la zona mediterránea y también en las Islas Canarias.

Juniperus thurifera (cast. Sabina albar):

Es un árbol de tamaño mediano, que se caracteriza por poseer un tronco corto, grueso y a la vez retorcido, sobre todo en los ejemplares ya viejos. La corteza es de color parduzco, fibrosa y agrietada longitudinalmente y se desprende en tiras alargadas. Es de copa muy densa y las ramas jóvenes están totalmente recubiertas por hojas escuamiformes. Las hojas juveniles son aciculares, similares a la de los enebros.

Es casi siempre una planta dioica que florece en primavera y sus arcéstidas, de color azulado a rojizo, según el grado de madurez, maduran al segundo año. Es muy resistente al frío y al calor. Se encuentra desde los Álpes y gran parte de la península Ibérica, hasta el norte de África.

Juniperus Sabina (cast. Sabina rastrera):

Es un arbusto de porte rastrero, que no suele superar el metro de altura. Sus ramas se alargan sobre el suelo y acodan con gran facilidad. En general es una planta dioica, pero ocasionalmente puede aparecer en forma monoica. Florece desde invierno a primavera y las arcéstidas de color azul oscuro, conocidas vulgarmente como trabinas, maduran en otoño o primavera siguiente. Se encuentra en cumbres de montaña, habitando en Europa central y meridional, parte de Asia y norte de África. Se emplea mucho en jardinería, dando lugar a gran número de cultivares.

Además de las especies citadas, no podemos pasar por alto el género mas emblemático sin duda alguna de los juníperos; que es el Juníperus Chinensis. Su importancia en bonsái es de tal naturaleza, que consideramos conveniente realizar una ficha exclusiva para este género.

Los Juniperos como Bonsái.

Los juniperos, son plantas muy vigorosas, que se adaptan muy bien a vivir en macetas. Como ya hemos comentado, son en general muy flexibles y brotan fácilmente del interior de las ramas y sobre todo desde el tronco, si a esto unimos la belleza de su madera seca, es fácilmente comprensible la gran aceptación de estos árboles en Bonsai.

Ahora bien, es necesario proporcionarles los debidos cuidados, para conseguir que tengan un buen desarrollo y estén vigorosos.

Cuidados:

Su situación debe de ser en el exterior , en lugar bien aireado y soleado. Unicamente necesitan protección de las temperaturas muy extremas.

Durante el período de actividad, es decir de primavera a otoño, han de estar suficientemente abonados (preferiblemente con abono orgánico)

En cuanto al riego, es conveniente que la tierra esté permanentemente húmeda, pero sin encharcamientos, para ello utilizaremos un sustrato suelto, preferiblemente compuesto a base de dos tercios de akadama bien cribada y un tercio de arena gruesa o greda volcánica. De esta forma podremos regar con frecuencia, sin riesgo de que la maceta retenga exceso de agua.

En cuanto a posibles enfermedades o plagas, son muy poco frecuentes en estos árboles; no obstante es conveniente fumigarlos periódicamente con un producto de triple acción de los ya existentes en el mercado para bonsáis.