Trasplante:
El trasplante es una de las muchas técnicas que se usan en Bonsái. No hay una frecuencia de tiempo exacta para trasplantar nuestros árboles; decir que los tenemos que trasplantar cada dos o tres años es aventurar mucho.
En primer lugar podemos tener que trasplantar un árbol por varias razones, entre las que estarían: la composición del sustrato se apelmace debido a la degradación del mismo, la akadama pierde su porosidad o la mezcla se compacta demasiado debido, sobre todo, a los abonados harinosos, entonces el riego es poco efectivo, el agua se filtra casi solamente entre maceta y sustrato, mientras que por la superficie resbala y no llega a penetrar. Si esto sucede y no podemos trasplantar el árbol por estar en pleno crecimiento y, por lo tanto, fuera de su estación de trasplante, debemos regar por inmersión o, con un palo de punta redonda, hacer algunos agujeros en la superficie del sustrato para favorecer la permeabilidad. Lo podemos tener que trasplantar porque ya vemos salir sus raíces por la parte inferior de la maceta, es decir, por el drenaje. Estas salidas se terminan taponando por el engorde de raíces y la emisión de otras nuevas. También lo podemos tener que trasplantar porque la cantidad de raíces que hay en la maceta es tal que apenas queda sitio para el sustrato.
En general, todos los bonsáis que compramos los debiéramos trasplantar en cuánto podamos, lo que nos permitirá observar el estado de sus raíces y hacer el sustrato que mejor se le adecue según su especie. Son muy pocos los arboles que compramos que vengan con una buena mezcla de suelo, sólo las tiendas especializadas las utilizan. En el mercado existen variedades de tierras que nos son muy útiles según el tipo de bonsái que vayamos a trasplantar: Akadama, Kanuma y Kiryuzuna son las mas usadas. Son tierras que se clasifican según su PH, su porosidad y su capacidad de retención de nutrientes . La kiryuzuna es una tierra que se utiliza en Coníferas, la kanuma en rhododendros (Azaleas) y otras plantas acidófilas (Camelias, Ericas, etc.) y, por último, la akadama en casi todas las demás. Aunque ya casi siempre se utilizan solas o mezcladas con arena de río o de roca, también se pueden mezclar con turba, mantillo, humus, etc. La proporción entre los distintos componentes varía según el tipo de árbol, aunque un 20 % de arena y 80 de akadama suele ser una proporción muy utilizada. Esta mezcla le da porosidad al sustrato. Antes de preparar cualquier sustrato debemos de asegurarnos de que sus distintos componentes estén ausentes de polvo y, para eso, los debemos cribar con un cedazo fino.
Antes de ponernos a trasplantar debemos asegurarnos de que tenemos todo lo necesario para hacerlo: la maceta adecuada, las rejillas para el fondo, la mezcla de suelo que vamos a utilizar en cantidad suficiente, las tijeras o tenazas para podar las raíces, el alambre para sujetar el árbol a la maceta, la pasta para sellar los cortes que hagamos, las hormonas enraizantes, la vitamina B1 y microrrizas si las vamos a usar, es decir, antes de ponernos a trasplantar, nos aseguraremos de que vamos a tener todo lo necesario. Si no tenemos experiencia debemos contactar con algún aficionado que nos ayude; siempre hay asociaciones con socios dispuestos a echarnos una mano ya que muchas veces nos encontramos con sorpresas y no siempre son agradables, debemos saber que hacer si la cosa se complica.
Lo primero que se debe de hacer es situar el árbol en la maceta y esto tiene su técnica. No debemos situarlo geométricamente en el centro de la maceta, mas bien en dirección opuesta a la primera rama y a la trasera. Con esto favorecemos el posicionamiento de estas ramas y le damos más perspectiva, eso sí respetando siempre el frente del árbol. En estilos como azotados o cascada la posición del tronco la marcan las raíces, pues son las que le dan el equilibrio al conjunto. Debemos cortar o alambrar las raíces que nos impidan situarlo correctamente, aunque su posición debe venir marcada por su estilo, el tronco o las raíces superficiales mas gruesas no deben acercarse demasiado al borde de la maceta, (estamos hablando de plantar en macetas geométricas). Trazando una línea entre los bordes de la maceta ,el bonsái no debe estar plantado por debajo de ella, más bien estará ligeramente por encima, pero evitando dar la sensación de estar subido a un montículo. De un vistazo deberíamos ser capaces de ver el nacimiento de su tronco desde su base.
Ni que decir tiene que antes de poner el árbol en la maceta deberemos de proceder a la colocación de las rejillas. Las sujetaremos con un poco de alambre en forma de grapa abierta y pasamos los alambres que nos van a sujetar el árbol. Es importante sujetar el bonsái a la maceta para evitar que con el movimiento nos puedan romper raíces o el viento nos lo tire, dejándonos el cepellón al aire. Echamos primero lo que vamos a utilizar como drenaje, que suelen ser unos granos gruesos de unos 6 mm. de arena o piedra redonda (mejor redonda pues si no tiene aristas en siguientes trasplantes la sacamos con facilidad), luego hacemos un montoncito en el sitio que vamos a colocar el bonsái con el sustrato que vamos a utilizar para replantar y lo colocamos en él asegurándolo con los alambres que pusimos previamente. Podemos usar unos trozos de palo cruzados entre las raíces para sujetar nuestro bonsái. A continuación seguimos aportando el sustrato de trasplante, Las raíces no se deben secar durante el tiempo que dure el replantado, para o cual podemos irlas pulverizando a medida que vemos que se van secando. Las raíces no deben ocupar toda la maceta, al menos un tercio debe de estar libre para dar cabida al sustrato. Si vamos a utilizar micorrizas debemos hacer la mezcla antes, espolvoreando las micorrizas sobre el sustrato y humedeciendo, poco a poco, para fijarlas. Luego con este sustrato vamos rellenando la maceta y atacando bien con un palillo de madera (el de bambú es el clásico) para que no nos queden bolsas de aire por el medio. A continuación podemos regar por inmersión en un preparado con vitamina B-1 a la dosis que marque el envase. Para trasplantes que suelen administrar unas 40 gotas por litro de agua. Tras estas operaciones el árbol se deberá de colocar a la sombra durante unos días, para luego irlo exponiendo poco a poco al Sol (si es que la especie así lo requiere).
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